Gracias. Porque has sabido encontrar la mejor manera de definirnos como un todo, de componer un “nosotros” sin dejar de lado la esencia del “yo”. Porque, aunque me saques de quicio y me asesines sádicamente en los juegos de cooperación, eres un amor, y es imposible no quererte un poquito más cada día que pasa.
(Aunque mi venganza vía láser será terrible, que lo sepas)
La verdad, ahora entiendo porque no escribes cosas así más a menudo. Me pones nervioso. No del plan mal, más bien al contrario. Del plan “se me hace un nudo en el estómago porque me dejas sin palabras”. Me siento orgulloso de haber podido plasmar (aunque no creo ni que lo haya conseguido) todo lo que dices que he hecho.
Creo que, definitivamente, hoy has aprendido una lección sobre la confianza ;*